Interacción Farmaco-Nutriente

En la vejez y debido a los cambios fisiológicos y enfermedades asociadas a esta etapa, es muy común la polimedicación por periodos largos de tiempo para intentar mejorar la calidad de vida de los pacientes. Esto se magnifica en los pacientes geriátricos, donde se calcula que el 80% padecen enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, artrosis, insuficiencia cardiaca, enfermedades respiratorias agudas y crónicas. Así aproximadamente el 36% de los ancianos presentan más de tres enfermedades crónicas. Esta situación puede producir una interacción fármaco-nutriente.Grapefruit_Juice_and_Medicine_May_Not_Mix_(6921050581)

Se entiende por interacción fármaco-nutriente (IFN) la modificación de los efectos de un fármaco por algún alimento y/o la perturbación en la asimilación de los nutrientes y del estado nutricional por la acción de un medicamento.

Las interacciones alimento-fármaco que pueden tener una significación clínica importante son aquellas en que están implicados:

– Fármacos con rango terapéutico estrecho, donde los niveles plasmáticos por encima del rango pueden ser tóxicos y por debajo no se observa ninguna respuesta

terapéutica. Ejemplos serían:

-Acenocumarol: Anticoagulante, cuyo mecanismo de acción es ser antagonista de la vitamina K (coagulante).

-Digoxina: Se usa para tratar la insuficiencia y alteraciones en la frecuencia cardiaca (arritmias).

-Ciclosporina: Usada junto con otros medicamentos, para prevenir el rechazo en trasplantes (riñón, hígado, corazón) o para tratar la artritis reumatoide.

-Aminoglucósidos: Antibióticos bactericidas que inhiben el crecimiento bacteriano.

-Hipoglucemiantes/Antidiabéticos orales: Conjunto heterogéneo de fármacos que se caracterizan por producir una disminución de los niveles de glucemia después de su administración por vía oral, cumpliendo con este propósito a través de mecanismos pancreáticos y/o extrapancreáticos.

– Fármacos que necesitan tener una concentración plasmática mantenida para lograr su eficacia. Por ejemplo, algunos antibióticos prescritos en el caso de infecciones.

Este tipo de interacciones tiene su mayor relevancia en la población geriátrica, ya que las personas de edad avanzada son consumidores crónicos de medicamentos durante periodos de tiempo prolongados. Otro factor importante para desarrollar este tipo de interacciones es la polifarmacia. La media de medicamentos que toman las personas ancianas, según diferentes estudios, oscila entre 4 y 8/día. Debido a estas características de la población geriátrica, existe una alta predisposición a la aparición de desequilibrios nutricionales.

Según diferentes estudios, los grupos de medicamentos implicados en IFN son:

Fármacos que actúan en el aparato cardiovascular: bloqueantes de los canales del calcio, betabloqueantes, diuréticos, inhibidores del enzima convertidor de angiotensina (IECA) y digoxina.

 Analgésicos: ácido acetil salicílico y antiinflamatorios no esteroideos.

 Otras: Benzodiacepinas, hipnóticos, antidepresivos, antipsicóticos y   antiparkinsonianos.

Las personas de edad avanzada representan una población de riesgo en cuanto a la presentación de reacciones adversas a medicamentos y de interacciones entre fármacos y nutrientes. La coexistencia de varios factores va a determinar la importancia y relevancia de las repercusiones clínicas de estas interacciones.

 

Recomendaciones para pacientes y cuidadores:

-Tomar solamente los fármacos prescritos por el médico.

-Leer bien el prospecto, prestando especial atención a posibles efectos secundarios y sus síntomas.

-Seguir un plan detallado de toda la medicación, especificando la dosis, duración del tratamiento y las horas de administración. Esto puede evitar duplicidades de medicamentos y posibles interacciones farmacéuticas.

-Si se presenta alguna anomalía durante el tratamiento, dejarlo y acudir al médico lo más pronto posible.

-En personas polimedicadas, se recomienda utilizar un dispensador de pastillas, para tener las pastillas organizadas, y así evitar posibles riesgos por confusiones.

-Tanto el paciente como el cuidador deben ser plenamente conscientes del tratamiento, para facilitar una mayor adhesión a este.

-Acudir siempre a la misma farmacia para comprar los fármacos, puede ser de gran ayuda, ya que el farmacéutico puede conocer el historial del paciente. Así, se puede asegurar un correcto seguimiento del tratamiento prescrito, evitando duplicaciones e interacciones de medicamentos y adaptando los consejos genéricos a la realidad de un enfermo concreto.

-Pedir ayuda al médico para estudiar la posibilidad de simplificar el tratamiento, con formulaciones que reduzcan el número de tomas al día, siempre que sea posible.