Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer (EA) se desarrolla bajo un patrón clínico heterogéneo en el que influye, además de la sintomatología causal, el entorno y las vivencias propias que rodean a cada paciente. Las familias en las que hay un enfermo de Alzheimer deben gozar de una organización bien estructurada, como si se tratara de un equipo de trabajo, en donde cada uno de los miembros desempeña un papel determinado y asume responsabilidades concretas y pactadas. Es importante considerar que la personalidad del paciente, su historia de vida y el entorno familiar, serán los factores decisivos que influirán directamente en el curso y comportamiento de la demencia. En este proceso clínico, interfieren otros elementos patógenos como causa de comorbilidad que complican y acortan la vida de estos pacientes, y desesperan a sus cuidadores. Un elemento fundamental en la intervención dietética de la enfermedad de Alzheimer es el mantenimiento de un estado saludable, tomando como uno de los objetivos primordiales, que el paciente coma de bien y variado.

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Modificaciones en la dieta del paciente con Alzheimer.

Todas las estrategias están encaminadas a prevenir la pérdida o exceso de peso, evitar la deshidratación y los resfriados, evitar una posible broncoaspiración y prevenir el desarrollo de úlceras por decúbito. También cabe la posibilidad de adaptar texturas, ya que en esta enfermedad degenerativa del sistema motor, se pueden dar disfagias por problemas neuromusculares.

Es imprescindible realizar una valoración periódica para actuar según el estado nutricional y asegurar una dieta adecuada (en calorías y proteínas principalmente) a la edad, sexo y actividad física. El uso de cuestionarios como el Mini Nutritional Assessment (MNA) la escala de Blandford o la Eating Behavior Scale (EBS) parecen ser los más efectivos para valorar el comportamiento dietético y poder realizar una atención específica a este trastorno. El aporte energético y de macronutrientes, será igual que en el adulto sano, adaptando las necesidades a cada paciente. No hay que olvidar el posible papel esencial de ciertos micronutrientes (vitamina E, C, selenio, colina, entre otros) por su papel antioxidante, ayudando al mantenimiento de la función inmune.

Para que las ingestas de nutrientes cubran las necesidades, se debe administrar una dieta adecuada a la situación concreta del paciente. En general se fraccionarán las ingestas (5-6 tomas/día) con poco volumen, concentradas, variadas (que aseguren además aportes de vitaminas y oligoelementos) y cuidando la presentación de los platos.

 

Algunas recomendaciones a seguir por el cuidador pueden ser:

 

  • Es primordial mantener una buena higiene bucal, cuidar la hidratación y humedad de la mucosa bucal y la lengua.
  • Para manejar la falta de atención en el momento de comer, preparar platos con colores llamativos como arroz con verduras; para controlar la actitud compulsiva, platos que tengan raciones muy pequeñas y muy troceadas; para evitar la retención de comida en la boca, recetas jugosas o con gelatinas.
  • Si predomina la desorientación, se implantará una rutina con regularidad en los horarios de las comidas y se minimizarán las distracciones (no encender la televisión durante las comidas).
  • Los pacientes con deambulación frecuente pueden beneficiarse de realizar ejercicio físico antes de comer.
  • Si son pacientes combativos, habrá que identificar los agentes causantes para eliminarlos. La persona que les ayuda a comer se situará a su lado, en actitud no dominante y usando material adecuado (platos y cubiertos irrompibles, platos con una base que se fije por succión y utensilios de plástico para evitar la autolesión).
  • Si presenta Sundown Syndrome (incremento de la afectación cognitiva al anochecer), encender las luces antes de que oscurezca, con aseo personal antes de la cena, que la comida del mediodía sea más copiosa que la cena y realizar cualquier maniobra que ayude a mantener las ingestas.
  • Durante las comidas, controlar la ansiedad condicionada por babeo incontrolado o miedo a atragantarse. El paciente estará sentado a la hora de comer y la inclinación de la cabeza debe ser la correcta para favorecer la mecánica de la deglución.
  • Se adaptará la consistencia de los alimentos a las posibilidades de masticación y deglución, evitando los grumos, espinas, cortezas duras o huesecillos que puedan producir atragantamiento.
  • Importante no mezclar alimentos de diferentes texturas, ya que no pueden discriminarlos.
  • Si existe dificultad en la utilización de los cubiertos, se prepararán alimentos que se puedan coger con las manos.
  • Se insistirá en la necesidad de beber suficiente agua, especialmente cuando se esté en alerta para evitar el atragantamiento. Evitar administrarla por la noche y, en caso de disfagia a líquidos, se usarán espesantes.

RECOMENDACIONES INDICADAS POR LA ESPEN (SOCIEDAD EUROPEA DE NUTRICIÓN CLÍNICA Y METABOLISMO)

Se han realizado una serie de recomendaciones basadas en la evidencia desarrolladas por un grupo de trabajo multidisciplinar internacional de acuerdo a unas normas aceptadas oficialmente. Se utilizó el sistema GRADE  para la asignación de la fuerza de la evidencia científica y se discutieron las recomendaciones que finalmente se aceptaron en una encuesta  lineal  entre los miembros ESPEN (European Society for Clinical Nutrition and Metabolism). Se extraen un total de 20 recomendaciones (Volkert et al. ESPEN guidelines on nutrition in dementia. Clin Nutr 2015, 34: 1052-1073):

  1. Se recomienda la detección de desnutrición de forma individualizada de cada persona. En caso de detección positiva, la evaluación tiene que seguir. En caso de evaluación positiva, las intervenciones adecuadas tienen que desarrollarse.
  2. Se debe realizar una estrecha vigilancia y documentación del peso corporal en todas las personas con demencia.
  3. Se recomienda el suministro de comidas en un ambiente agradable y hogareño.
  4. Se aconseja el suministro de una alimentación adecuada de acuerdo a las necesidades individuales con respecto a las preferencias personales.
  5. Se propone estimular la ingesta de una alimentación adecuada y proporcionar el apoyo adecuado.
  6. No se recomienda el uso sistemático de los estimulantes del apetito.
  7. Se recomienda educar a los cuidadores para asegurar los conocimientos básicos sobre los problemas nutricionales relacionados con las estrategias posibles para la demencia e intervenir.
  8. Se recomienda la eliminación de las posibles causas de la desnutrición en la medida de lo posible.
  9. Se aconseja evitar restricciones en la dieta.
  10. No es aconsejable el uso de suplementos de ácidos grasos omega-3, vitamina B1, vitamina B6, vitamina B12, ácido fólico, vitamina E, selenio, cobre y vitamina D en personas con demencia para la corrección del deterioro cognitivo o prevención de éste
  11. Se recomienda el uso de la ONS (suplementos nutricionales orales) para mejorar el estado nutricional.
  12. No se recomienda el uso de ONS en personas con demencia para corregir o prevenir el mayor deterioro cognitivo.
  13. No se aconseja el uso sistemático de los alimentos médicos especiales para las personas con demencia para corregir o prevenir el deterioro cognitivo.
  14. No es recomendable ningún producto nutricional para personas con demencia para corregir o prevenir el deterioro cognitivo.
  15. Se recomienda que a cada decisión a favor o en contra de la nutrición e hidratación artificial para los pacientes con demencia se haga sobre una base individual con respecto al pronóstico general y preferencias de los pacientes.
  16. Se sugiere la alimentación por sonda durante un período de tiempo limitado en pacientes con demencia leve o moderada, para superar una situación de crisis con marcada e insuficiente ingesta oral, y sobre todo si la baja ingesta nutricional es causada predominantemente por una condición potencialmente reversible.
  17. No se recomienda el inicio de alimentación enteral en pacientes con demencia severa.
  18. Se sugiere la nutrición parenteral como una alternativa si hay una indicación para la nutrición artificial, tal como se describe en la recomendación 16, y si el tubo en la alimentación enteral está contraindicado o no se tolera.
  19. Se aconseja tomar líquidos por vía parenteral, por un período limitado de tiempo en periodos de ingesta de líquidos insuficiente para superar una situación de crisis.
  20. No se recomienda el uso de la nutrición artificial (nutrición enteral, nutrición parenteral y líquidos por vía parenteral) en la fase terminal de la vida.