Disfagia

La deglución es el resultado de una compleja y coordinada actividad motora que comprende varias fases en que intervienen multitud de nervios y músculos de la boca y del cuello. Las fases de una deglución normal son tres, una voluntaria, fase oral, y dos involuntarias, fase faríngea y esofágica. En la fase oral se diferencian dos momentos, fase oral preparatoria y fase oral de tránsito Los ancianos sanos no presentan evidencia de cambios clínicamente significativos secundarios al envejecimiento, ni en la deglución ni en la función del esófago. Todo lo contrario ocurre en ancianos recluidos en residencias geriátricas o que padecen enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o Parkinson.

La disfagia es la sensación subjetiva de detención o dificultad de paso del bolo alimenticio durante el acto de la deglución. Los datos epidemiológicos sobre la disfagia revelan una prevalencia entre los individuos mayores de 50 años que oscila entre el 16 y el 22%. Esta aumenta en residencias geriátricas, donde más de un 60% de los pacientes institucionalizados presentan dificultades en la alimentación. Un alto porcentaje de estas cifras es debido a la disfagia orofaríngea, es decir anomalías en la coordinación neuromuscular a nivel de la faringe y el esfínter esofágico superior. Menos prevalente es la disfagia esofágica, que tiene su origen en uno de los trastornos que afectan al esófago, ya sea de origen motor o debido a obstrucciones mecánicas. En el anciano, entidades tan frecuentes como la enfermedad vascular cerebral, y otros trastornos degenerativos, como la enfermedad de Parkinson, presentan una prevalencia de disfagia orofaríngea que oscila entre el 20-40%.

Generalmente, la disfagia orofaríngea ocurre 1 ó 2 segundos después de iniciarse el acto de la deglución. Se manifiesta por la sensación de retención de los alimentos en la garganta y la necesidad de tragar repetidamente (por sensación de atasco del alimento). A menudo se acompaña de regurgitación del bolo alimenticio a la nasofaringe (a veces con salida de alimento por la nariz) o aspiración laríngea, con infecciones respiratorias frecuentes. En los casos más severos, el paciente no puede deglutir la saliva y babea.

La disfagia esofágica, se caracteriza por la aparición de una sensación de enlentecimiento, dificultad de paso o atasco del alimento a nivel retroesternal, tras una deglución correcta, con dolor torácico durante la comida y regurgitación del alimento no digerido. La mayoría de los pacientes son capaces de señalar la zona donde se produce esta detención.

Respecto a la consistencia de los alimentos que provoca la sintomatología, las alteraciones funcionales o motoras causan disfagia tanto a sólidos como a líquidos, e incluso en ocasiones es más importante para líquidos (disfagia paradójica). Por otro lado, las obstrucciones mecánicas comienzan con disfagia para sólidos y, a medida que se cierra la luz del esófago, aparece dificultad para los alimentos semisólidos y, finalmente, para los líquidos. En cuanto a la evolución y duración de los síntomas, la disfagia episódica y no progresiva sin pérdida de peso es característica de la presencia de una membrana esofágica o de un anillo esofágico, que estrecha el conducto y dificulta el paso del alimento.

El primer episodio suele ocurrir durante una comida rápida, en la que el paciente observa que un trozo de pan o de cualquier alimento sólido queda adherido al esófago y para que el alimento avance, el paciente recurre a la ingesta de líquido. En cambio, cuando la disfagia a sólidos es progresiva, el diagnóstico diferencial es la estrechez esofágica o el carcinoma.

En un 10% de pacientes con enfermedad por reflujo esofágico se desarrolla una estrechez esofágica benigna y todos ellos tienen antecedentes de pirosis. En cambio, los pacientes con carcinoma, son individuos de edad superior a 50 años, sin antecedentes de pirosis y cuya clínica es de evolución rápida.

 

TRATAMIENTO NUTRICIONAL DE LA DISFAGIA.

El tratamiento debe orientarse a conseguir y mantener un correcto estado nutricional en el paciente, de manera que Chicken_noodle_soupsu salud no se vea alterada. También debe procurar la mejora en aquellos casos en que se haya producido un deterioro, y por último, debe ayudar en el tratamiento farmacológico, psíquico y, en definitiva, clínico del paciente en los que la disfagia es un síntoma secundario a una enfermedad. Teniendo en cuenta que la población mayor es un grupo de riesgo de malnutrición, la detección y tratamiento de la disfagia a tiempo, ayudaría a eliminar parte del riesgo. En realidad el paciente que presenta disfagia, no necesita seguir unas pautas nutricionales diferentes al resto de individuos de su población. Es decir, las necesidades de los distintos nutrientes, hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales, así como las necesidades hídricas, son las mismas que cualquier otra persona de su edad, sexo, y actividad física similar, con los ajustes personales correspondientes. El paciente con disfagia, lo que necesita es una alimentación modificada, adaptando los alimentos a la textura que tolere el paciente, y que le ayude a cubrir sus necesidades nutricionales.

Algunos Objetivos Dietéticos en el paciente con disfagia:

– Asegurar un buen estado nutricional, con ingesta adecuada de nutrientes

– Facilitar la deglución con maniobras dietéticas y posturales5058084454_9295a0da8e_o

– Asegurar una correcta hidratación

– Evitar o disminuir problemas asociados que le impidan una correcta alimentación, como problemas posturales, de horarios de comidas…

– Si a pesar de ello, no se puede asegurar un aporte nutricional correcto, se puede utilizar soporte nutricional enteral, aportando las cantidades necesarias de nutrientes.

 

ESTRATEGIAS DIETETICAS PARA FACILITAR LA DEGLUCION.

Habiéndose diagnosticado la disfagia y el factor o factores causales, se seguirán pautas diferentes:

Problema: Débil control muscular bucal, poca coordinación.

Recomendación dietética:

– Incluir alimentos de sabor fuerte.

– Controlar la temperatura de los alimentos (evitando posibles quemaduras)

– Ofrecerle raciones frecuentes, pequeñas y semisólidas

– Evitar alimentos voluminosos

Justificación: Estimular la deglución. Reducir al mínimo la fatiga. Evitar obstrucción de las vías respiratorias.

 

Problema: Sensación bucal reducida

Recomendación dietética:

– Colocar el alimento en la zona más sensible

– Incluir alimentos de sabor fuerte.

– Comer alimentos fríos

Justificación: Aumentar al máximo la sensación. Evitar quemaduras.

 

Problema: Disminución de la elevación de la laringe

Recomendación dietética:

Evitar alimentos que se disgreguen, y alimentos viscosos

Justificación: Reducción del riesgo de obstrucción de las vías respiratorias.

 

Es importante que un médico realice el diagnóstico para realizar la intervención nutricional más adecuada.