LA INFLUENCIA DE LA EDAD EN LA OLFACCION: UN RESUMEN

Santiago Ezquerro García. Alumno del Master en Biotecnología y Bioingeniería (2015-2016)

Doty, RL., Kamath, V. The influences of age on olfaction: a review. Front Psychol (2014)7:5-20. Doi: 10.3389/ fpsyg.2014.00020. Ecollection 2014.

 

 

PÉRDIDA OLFATIVA RELACIONADA CON LA EDAD EN HUMANOS Y SU CUANTIFICACIÓN

La pérdida de olfato o una disfunción del sentido del olfato pueden impactar significativamente sobre el apetito, la nutrición y el bienestar físico y mental. Es evidente la importancia de este sentido no sólo en estos aspectos nutricionales, sino en muchos otros que tienen que ver con el día a día de las personas. Así Stevens y cols en 1985 estimaron que el 45% de las personas en la tercera edad no eran capaces de detectar el gas petróleo diluido al nivel dictado por las normas de seguridad, cifra que sólo quedaba en un 10% para los adultos jóvenes. Todo ello es debido a los cambios funcionales y patológicos que se producen en el sistema olfativo como resultado de la edad. Así, enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson conllevan una pérdida significativa del olfato.

Por otro lado, existen una serie de pruebas funcionales para determinar estas pérdidas olfatorias. Las más importantes son:

 

  1. PRUEBA PSICOFÍSICA: Son las más utilizadas e incluyen las pruebas de identificación. Este tipo de pruebas permite detectar disminuciones olfativas relacionadas con la edad.
  2. PRUEBAS ELECTROFISIOLÓGICAS: Es el procedimiento más práctico, realizado mediante la medición de la actividad eléctrica cerebral inducida por olores y detectada por electrodos colocados a nivel del cuero cabelludo. Refleja cambios con el olor generados por grandes poblaciones de neuronas.
  3. PRUEBAS PSICOFISIOLÓGICAS: Miden la respuesta del sistema nervioso a los estímulos olfativos combinando las metodologías anteriores.

 

CAUSAS DE LA PÉRDIDA OLFATORIA RELACIONADAS CON LA EDAD

La pérdida olfatoria es debida a alteraciones que ocurren en la estructura de la nariz, del epitelio olfativo, del bulbo olfatorio cerebral y en las estructuras cerebrales superiores. Estas alteraciones se han asociado de una forma u otra con la disfunción olfativa. Además, se han encontrado varios genes que contribuyen, aunque sea en un grado modesto, a la disminución en la identificación de un olor en relación con la edad. Las principales causas son:

 

 

A) Cambios en elementos no olfatorios de la nariz

Curiosamente, el aumento de la edad se asocia con una disminución significativa en el asma y una serie de anomalías de la nasofaringe, tales como hipertrofia de las adenoides, inflamación, degeneración quística o secreción de moco espeso. Recientemente se ha demostrado que la apnea del sueño, un trastorno asociado con la restricción del flujo de aire nasal (ronquidos), aumenta su prevalencia con la edad y tiene un efecto adverso sobre la función olfativa. Un proceso no neuronal importante que, sin duda, compromete la función olfato es el declive relacionado con la edad en el tamaño y el número de agujeros de la lámina cribosa o hueso etmoides. Se trata de un hueso nasal situado en el interior de la nariz que contiene numerosos orificios para los nervios olfatorios. La oclusión o disminución en el tamaño de estos orificios puede provocar una eliminación de axones de las neuronas que conectan con el epitelio olfatorio.

B) Cambios en el neuroepitelio olfatorio

Los estudios histológicos del epitelio olfativo humano han demostrado cambios relacionados con la edad en su naturaleza e integridad, incluyendo disminución del número de receptores, un adelgazamiento del epitelio y alteraciones en los patrones celulares y distribuciones zonales de las células olfatorias, intercalándose con el epitelio respiratorio. Básicamente se observa una sustitución del epitelio olfativo por epitelio respiratorio. Hay una serie de razones para el declive relacionado con la edad en los receptores de las células olfativas y otros elementos de dicho epitelio:

  • Los procesos neurogénicos parecen estar comprometidos con la edad.
  • La disminución relacionada con la edad mencionada anteriormente en el tamaño y número de agujeros de la placa cribosa puede dar lugar a necrosis de las células olfativas.
  • Mecanismos inmunológicos y enzimáticos de defensa críticos para mantener la integridad del epitelio se ven comprometidos con la edad.
  • Pérdidas relacionadas con la edad se producen en la especificidad de las respuestas de las células receptoras individuales.
  • La exposición a los agentes ambientales aerotransportados, incluyendo la contaminación del aire, el humo de cigarrillos, los virus, las bacterias y otros xenobióticos, dañan regiones del epitelio olfativo con efectos acumulativos con el paso del tiempo.

C) Cambios en el bulbo olfatorio

Al igual que con la integridad del epitelio olfativo, el tamaño del bulbo olfatorio disminuye con la edad en los seres humanos y otros animales. La mayor parte de la disminución parece ser secundaria a un daño en el neuroepitelio olfatorio por infecciones nasales, rinitis crónica, falta de flujo de aire y exposiciones a xenobióticos

D) Cambios en las regiones centrales del cerebro implicadas en el procesamiento olfativo

El envejecimiento se acompaña de disminución del peso del encéfalo. Entre los cambios más significativos hay que señalar disminuciones desproporcionadas en el volumen del hipocampo, la amígdala, corteza piriforme, núcleo olfatorio anterior y polos frontales del encéfalo. Es importante destacar determinados cambios neuroquímicos pueden ocurrir en regiones específicas con la edad, como por ejemplo las estructuras límbicas. Estudios de imagen sugieren que los receptores de neurotransmisores disminuyen significativamente en los cerebros de las personas de edad avanzada.