Snoezelen for dementia

Autores: Jenny CC Chung, Claudia KY Lai

Publicado en The Cochrane Collaboration, 2009.

ARTÍCULO COMENTADO POR: NICOLÁS LEBRÓN BARRERA. ALUMNO DEL GRADO DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE (2018-2019). UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ DE ELCHE

La palabra “snoezelen” nace de dos verbos holandeses: “sniffen” y “doezelen”. Es una técnica usada con individuos con problemas cognitivos. Su objetivo principal es conseguir una estimulación sensorial adecuada. Dicha estimulación sería difícil por sí sola, debido a la incapacidad de los sujetos para explorar sus entornos y conseguir estímulos sensoriales. Existe evidencia de que dicha privación sensorial puede provocar expresiones y conductas negativas (Cariaga 1991; Cohen-Mans 1993; Hallberg 1993). Por tanto, un tratamiento indirecto y en un ambiente no estresante con estímulos positivos facilita esta experiencia sensorial (Baker 2001; Hope 1998; Hutchinson 1994). Por tanto, se puede considerar al término “snoezlen” como una estimulación de los sentidos primarios (Pinkney 1997). Unos autores lo describen como una terapia multisensorial para personas con demencia (Burns 2000). Para ello, la terapia ha de tener como objetivos conseguir comportamientos positivos y eliminar los desadaptativos (Baker 2001, Slevin 1999).

Los individuos con demencia presentan un deterioro gradual cognitivo. Por ello, no es adecuado trabajar con grandes demandas cognitivas ni comunicativas con esta población, ya que son menos competentes y con un umbral de estrés más bajo (Hall 1987; Lawton 1986). Dos situaciones diferentes pueden darse según el grado de estimulación sensorial. La primera, una estimulación excesiva podría causar conductas y efectos desadaptativos. La segunda, una estimulación insuficiente. Ésta podría disminuir aún más la cognición y la función. De ésas dos hipótesis nace el modelo sensosensorial de Kovach (2000). En él, se realizan estímulos logrando un equilibrio. El “snoezelen” promueve la relajación y cambios positivos comportamentales (Deakin 1995; Hutchinson 1994), mediante la aplicación de estímulos no secuenciales y sin patrón definido, presentando demandas cognitivas fáciles. Además, el “snoezelen” afecta positivamente a la capacidad sensorio-motriz en los individuos con demencia (Baker 2001; Beatty 1998; Buettner 1999, Hope 1998). Otros autores encontraron que pacientes con demencia moderada y severa, disfrutaron y permanecieron calmados durante la sesión de “snoezelen” (Moffat 1993).

Los autores de esta revisión señalan cuatro áreas de aplicación del “snoezelen”:

  1. Reduciendo comportamientos desadaptativos e incrementando los positivos (Baker 2001; van Diepen 2002; Hope 1998; Long 1992).
  2. Aumentando el estado anímico y afectivo (Baker 2001; Cox 2004; Pinkney 1997).
  3. Facilitando la interacción y comunicación (Spaull 1998).
  4. Mejorando la relación cuidador-paciente y disminuyendo su estrés (McKenzie 1995, Savage 1996).

La aplicación del “snoezelen” presenta variaciones que dificultan su evaluación y comparación. Estas variaciones se dan en la forma, principios, duración y grupos de sujetos. Unos investigadores realizan programas estructurados (Baillon 2005), y otros basados en las preferencias de los sujetos (van Weert 2005). Se pueden encontrar investigaciones basadas en la aplicación diaria del “snoezelen” (van Veert 2004; van Veert 2005), o en combinación con programas de ejercicio físico (Heyn 2003) e incluso con actividades de jardinería en residencias (Cox 2004).

Otras variaciones también se presentan en los instrumentos de evaluación. Baker (2001) usa una escala de calificación del comportamiento. Baillon (2005) usa parámetros fisiológicos, como la monitorización de la frecuencia cardíaca.

Es por esto, que Chung y Lai realizan esta revisión con el objetivo de examinar la eficacia del “snoezelen” en personas con demencia. Para esta revisión se incluyen dos estudios, con un total de 246 sujetos: 122 en el grupo “snoezelen” y 126 en el grupo control (Baker 2003; van Veert 2005). Mientras que el estudio de Baker era sobre sesiones programadas, el estudio de van Veert era integrando el “snoezelen” en los cuidados diarios.

El estudio de Baker presenta limitaciones. Incluye 50 sujetos de un anterior estudio (Baker 2001), por lo que los investigadores pueden verse influenciados por anteriores resultados. También presenta diferencias entre los tres centros en los que realiza los programas de “snoezelen”. Los centros de Reino Unido solo proporcionaban cuidados diarios, mientras que en Suecia y Países Bajos eran centros de psicogeriatría. Además, en cada país se usaba una escala de medición de resultados diferente. Esto dificultaba aún más la validez y fiabilidad de estos análisis. Por último, en las diferentes mediciones no se observaron efectos significativos en el comportamiento, estado de ánimo, cognición, parámetros fisiológicos y la relación paciente-cuidador.

Por el contrario, el estudio de van Veert muestra algunas mejoras significativas en el comportamiento, estado anímico y la comunicación paciente-cuidador. No obstante, cabe decir que la mayoría de estas mejoras fueron efectos agudos, es decir, sólo se dieron durante las sesiones. Además, se presentaron algunas limitaciones. Una, fue la inclusión de un nuevo grupo de pacientes-cuidadores, debido a numerosas bajas a mitad del programa. La segunda, la duración reducida en el tratamiento de este nuevo grupo.

Los autores de esta revisión no consideran adecuados estos estudios por tres razones. En primer lugar, falta de solidez en detrimento de obtener una gran muestra. En segundo lugar, falta de rigor metodológico. Por último, una focalización en medidas enfocadas a medir cambios en síntomas generales, en lugar de la valoración de un rendimiento general.

Por lo tanto, no existe evidencia científica de la eficacia del “snoezelen” en personas con demencia. Los programas de sesiones de “snoezelen” son más fáciles de aplicar y estructurar. Sin embargo, están limitadas por su frecuencia, intensidad y duración. Los programas de integración en el cuidado diario son más efectivos, pero se necesitan recursos materiales y humanos para poder llevarlos a cabo. De cara a próximas investigaciones, los autores proponen:

  • Mayor rigor metodológico.
  • Programas comparables entre sí.
  • Criterios de reclutamiento y herramientas de evaluación similares.
  • Proporcionar información sobre en qué etapa de demencia se muestra.
  • Más investigaciones que examinen los efectos a largo plazo.
  • Búsqueda y desarrollo de instrumentos de medición de la relación paciente-cuidador.