Smell and taste disorders in primary care.

Autores: Malaty J, Malaty IA.

 

ARTÍCULO COMENTADO POR: FUENSANTA TRIGUEROS MOLINA. ALUMNA DEL GRADO DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE (2016-2017). UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ DE ELCHE

 

Los trastornos del olfato y del gusto son difíciles de diagnosticar debido al gran número de etiologías posibles. Las disfunciones gustativa y olfativa están implicadas en la pérdida de apetito, pérdida de peso no deseada, desnutrición y reducción de calidad de vida, especialmente en adultos de edad avanzada. Las deficiencias de mayor trascendencia y perseverancia en los órganos gustativos de los pacientes de tercera edad son: la ageusia, la fantogeusia y la hipogeusia. Por su parte, las deficiencias afectando al olfato son: la anosmia, hiposmia y la parosmia. Para diagnosticar, evaluar y aconsejar el tratamiento para el trastorno, es necesario primero seguir tres procesos clínicos:

 

  • Una revisión del historial del paciente. El tratamiento debe realizarse según el tipo de trastorno que se detecte. Aquí entra en juego el estilo de vida que lleva el paciente.

 

  • Un examen físico. Este análisis puede derivar específicamente hacia el sistema olfatorio, del gusto o neurológico.

 

  • Unas pruebas diagnosticas. Brevemente, serían la endoscopia nasal y la tomografía computerizada.

 

Los tratamientos se aplicarán en función de las causas específicas que han ocasionado los trastornos olfativos y gustativos en cada paciente en particular. Por ejemplo, se advierte que las condiciones sinusales son responsables del 52% al 72% de los trastornos olfativos en ciertos grupos de población. La polinosis es otra enfermedad común y según el tratamiento aplicado, el paciente tardará más o menos tiempo en recuperar. Entre los tratamientos sobresale la terapia a través de esteroides nasales durante ocho semanas para solucionar la pérdida de la sensibilidad olfativa. Según los autores, debe aplicarse conjuntamente con una exposición de dos veces al día de cuatro olores (eucalipto, citronelal, eugenol y alcohol feniletílico). De la misma manera hay que adaptar esta terapia con aquellos afectados por enfermedades neurodegenativas, como la enfermedad de Parkinson o de Alzheimer, entre otros.

 

Por otra parte, los traumas en la cabeza (lesiones cerradas y trauma cortical) pueden producir alteraciones en estos órganos sensitivos, causando daño al nervio olfativo por fracturas de la placa cribiforme. Igualmente  se advierte la deficiencia del olfato y el gusto causada por tabaquismos y consumo de ciertos fármacos. No obstante, los trastornos ocasionados por los fármacos son temporales y transitorios, resolviéndose a los tres meses del cese de la toma del medicamento. Ahora bien, se constata que el 95% de los trastornos percibidos en el gusto son causados por pérdida olfatoria más que por pérdida gustativa. Como conclusión, los factores que hacen que la mejora en el tratamiento olfativo sea menos probable son la severidad del trastorno, la larga duración de los síntomas, la edad avanzada del paciente y el tabaquismo, destacando que la mujer suele tener mejor pronóstico que el varón.