Malnutrition and disability: unexplored opportunities for collaboration.

Ref: Paediatr Int Child Health (2014); 34(4): 308­

Autores: Groce N, Challenger E, Berman Bielder R, Farkas A, Yilmaz N, Schultink W, Clark D, Kaplan C, Kerac M.

 

ARTÍCULO COMENTADO POR: FUENSANTA TRIGUEROS MOLINA. ALUMNA DEL GRADO DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE (2016-2017). UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ DE ELCHE

 

 

Existe una conexión mutua entre la malnutrición y la discapacidad que se viene observando en los últimos años desde  los campos profesionales de la investigación y en la gestión de programas. Con el propósito de ajustar la temática y concebir claramente las ideas se deben considerar dos vías generales de desarrollo:

  1. El primer bloque trata de cómo puede influir negativamente la deficiencia o la abundancia de cierto tipo de nutrientes sobre la salud de los sujetos. En este respecto, la malnutrición se produce durante todos los ciclos de la vida. Para respaldar tal aserción es posible justificarlo por medio de diferentes casos.

Por ejemplo, la deficiencia de vitamina D y calcio durante el embarazo incrementa la probabilidad de causar en el recién nacido  secuelas adversas, como la parálisis cerebral, déficit cognitivo y deficiencias visuales y auditivas. Otra situación a considerar es la ausencia del yodo en bebes y niños, causando con alta probabilidad una disminución del desarrollo cognitivo, y, por tanto, afectando al aprendizaje y al comportamiento. Como es entendible, esta falta de nutrientes se manifiesta por medio  de  un peso inadecuado, por el retraso en el crecimiento y por el deterioro del sistema inmunológico, que aumentaría la susceptibilidad a padecer infecciones. En los adultos mayores también este panorama puede aumentar la probabilidad de fracturas de huesos, lo que pueda llevar a una movilidad física limitada. No obstante, la gran preocupación que está emergiendo en el grupo de personas de tercera edad es la obesidad, debida justamente a un exceso y no a una escasez de nutrientes.

 

  1. El segundo bloque abarca las dificultades que pueden surgir en la sociedad para la nutrición correcta de las personas con discapacidad. En otras palabras, se desconoce qué tratamientos dietéticos se deben seguir en los diferentes tipos de discapacidades que se pueden encontrar mayoritariamente en la sociedad, o como pueden afectar al estado de salud de los afectados. También se desconoce cómo determinadas situaciones sociales pueden influir sobre el estado nutricional en discapacitados. Por ejemplo como influyen los tratos recibidos por los médicos, el trabajo, el desconocimiento, la cultura, la educación o la situación económica de una familia en la alimentación de un discapacitado.

Ciertos entornos podrían favorecer las situaciones de desnutrición, donde se junta la educación, la cultura de los padres, cuidadores y proveedores. Estos pueden tratar a un niño con discapacidad como un bebé, continuando con una dieta líquida, creyendo que el niño no podrá tomar alimentos sólidos. Sin embargo, este planteamiento es equivocado y desembocará sin lugar a dudas en una desnutrición  severa.

Por otro lado, hay que señalar que actualmente es necesario establecer un protocolo de principios y pautas para mejorar la vinculación entre nutrición y  discapacidad. Para elaborar dicho protocolo hay que mejorar y aumentar los datos contrastados en diferentes proyectos de investigación, la necesidad de mejorar el acceso a los servicios de nutrición para las madres embarazadas y lactantes, incluidas las discapacitadas, la necesidad de unos planes y políticas nutricionales internacionales o nacionales, la existencia de unos servicios específicos para el discapacitado.

Como visión crítica, el artículo no presenta una visión conjunta de desnutrición y discapacidad, sino más bien una visión dicotómica que se centra más en la desnutrición y los trastornos que causa. La segunda parte es más bien sociológica, ya que trata de situaciones que pueden vivir los discapacitados en la sociedad y cómo afectan éstas a su estado nutricional.