Edulcorantes intensos, apetito por el sabor dulce, y su relación en control de peso

Autor: David Carrillo Treviño (Estudiante de Master en Biotecnologia y Bioingenieria, 2015-2016).

Referencia: Bellisle F. Intense Sweeteners, Appetite for the sweet taste, and relationship to weight management. Curr Obes Rep (2015) 4: 106-110.

La obesidad ha sido catalogada en el siglo XX, como una de las mayores pandemias de la sociedad moderna, siendo una patología que sufre el 19 % de los americanos. Estos alarmantes datos llevan a las entidades de los países del primer mundo, a proporcionar medidas para paliar esta creciente amenaza. Una de las herramientas más polémicas, utilizadas para combatir la obesidad ha sido el uso de sustitutivos del azúcar de bajo valor energético. La polémica reflejada en este tipo de aditivos radica en que según algunas fuentes, este tipo de productos puede fomentar el consumo de sustancias de sabor dulce, siendo éstas normalmente, de elevado valor energético, favoreciendo al mismo tiempo el desarrollo de otras patologías como la diabetes o afecciones cardiovasculares. El resultado sería el contrario al deseado, pues se incitaría al consumidor a consumir alimentos más dulces, haciendo que el control del peso sea más difícil.

 

Existen por tanto dos puntos de vista muy diferentes. Por un lado, estos aditivos ayudan a controlar el peso corporal y por tanto mantener a raya la obesidad, y por otro, fomentan un comportamiento incorrecto en los usuarios haciéndoles más propensos a consumir sustancias dulces y por tanto aumentando de peso en última instancia. Existen muchos estudios al respecto, sobre estos aditivos. Algunos de ellos pretenden romper con esta polémica, aportando un poco de luz sobre el tema, haciendo que el consumidor se sienta más seguro con lo que compra.

 

Estos estudios son muy diferentes entre ellos. Por un lado están los estudios observacionales, como los realizados por el grupo de Klem ML en la universidad de Pittsburgh, en el cual se analizan todos los recibos generados por las cajas registradoras de un supermercado, con el fin de establecer relaciones entre los patrones de compra de los consumidores. En este estudio se puede observar como los consumidores de alimentos con sustitutivos del azúcar se asocian al seguimiento de una dieta más sana, pudiendo ver en esos mismos recibos un mayor contenido en verduras, frutas y alimentos bajos en grasa. De esta manera se observa que el consumidor de este tipo de alimentos es un consumidor concienciado con su peso y el mantenimiento o reducción del mismo.

 

Otro estudio realizado por Piernas C y su equipo en la universidad de North Carolina en USA, consistió en un ensayo clínico con un número elevado de pacientes. En el estudio se dividieron a los voluntarios en dos grupos, atendiendo exclusivamente a si consumían bebidas con aditivos azucarados de bajo contenido energético o no. Para el experimento se pidió a los participantes que cambiasen el consumo de estos alimentos, es decir, los que antes consumían las bebidas con sustitutos de azúcar, dejaran de hacerlo, y los que no consumían empezaran a hacerlo. A partir de ese momento se les indicó que el objetivo era la pérdida de peso, pero que las dietas no tendrían ningún tipo de restricción alimenticia, en otras palabras, podían comer lo que quisieran. Los resultaron demostraron que ambos grupos perdieron, tras 6 meses de dieta, parámetros similares de grasa corporal, demostrando una vez más que la utilización de estos aditivos no induce a un mayor consumo de sustancias dulces.

 

Estos estudios y muchos otros parecen determinar que el consumo de estas sustancias no implica en principio un aumento de la apetencia por sustancias dulces, y por tanto pueden ser utilizadas para el control del peso corporal. Cierto es que este tipo de sustancias deben de seguir siendo estudiadas, pero el consumidor debe ser informado adecuadamente de los avances científicos que ocurran en este campo. Las autoridades sanitarias de los distintos países deben concienciar a la población de cómo utilizar esta sustancia dentro de un contexto de una dieta sana y equilibrada.