Communication and psychosocial consequences of sensory loss in older adults: overview and rehabilitation directions

Autores: Heine C, Browning CJ.

 

ARTÍCULO COMENTADO POR: FUENSANTA TRIGUEROS MOLINA. ALUMNA DEL GRADO DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE (2016-2017). UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ DE ELCHE

 

 

El envejecimiento produce en las personas numerosas alteraciones físicas, psicológicas, emocionales y sociales. Como se reconoce en los últimos años ha habido un creciente interés acerca de la evaluación y el tratamiento de adultos mayores con pérdida sensorial dual, aunque los estudios realizados son insuficientes para estimar la prevalencia de este trastorno. Un trabajo que respalda tal afirmación fue, por ejemplo, el realizado por Kirchner y Peterson. Estos investigadores llegaron a la conclusión y demostraron que el 70% de los adultos con problemas de visión mayores de 65 años sufrieron una pérdida auditiva significativa. Sin embargo, las múltiples referencias de estudios de prevalencia que se citan no son comparables, ya que algunos se han basado en residentes de hogares de ancianos en comparación con muestras poblacionales en la comunidad en general. Otros no se suelen ajustar a grupos de edad específicos; mientras que otros utilizan esquemas muy divergentes para determinar las pérdidas de visión y audición. Además, los estudios realizados sobre la pérdida dual de la visión y audición no han seguido un mismo método, hecho que rebaja la calidad de los estudios en su conjunto.

 

Las pérdidas sensoriales han influido en la capacidad de comunicación de las personas de edad avanzada. Por ejemplo, Bergman afirma que la comprensión del habla sufre un cambio gradual a medida que aumenta la edad, debido a alteraciones periféricas y centrales que causan que las personas mayores perciban sólo parte del mensaje hablado. La comunicación constituye la base de la interacción social, y su efectividad es vital para este colectivo con pérdida sensorial. Estas pérdidas pueden influir en su funcionamiento psicológico interfiriendo en su comportamiento social.  Estos desajustes hacen que los afectados se hagan dependientes de asistentes o cuidadores. Sin embargo, la soledad conduce a una disminución de la socialización, aumenta la depresión, disminuye la calidad de vida e incrementa, en definitiva, el aislamiento social.  A esto hay que añadir que las personas con disminución en la capacidad visual tienen una movilidad restringida y una conciencia inadecuada al peligro, lo que también restringe el contacto social habitual. Algunos estudios, como dato curioso, respaldan que las personas que tienen discapacidad se identifican entre sí. Sin embargo, más allá del estado psicológico, un factor que llama la atención es que ciertos estudios, como el de Caraballese, demostraron que la calidad de vida estaba significativamente relacionada con la pérdida de la visión y la audición. Por lo tanto, y haciendo una breve síntesis, la pérdida sensorial dual de la vista y la audición desemboca en una falta de comunicación social que amenaza la independencia de los adultos mayores y el bienestar de su salud, debido a las inadaptaciones a un estilo de vida nuevo.

 

Todo este panorama puede llegar a resolverse con prácticas de rehabilitación. Por ejemplo, es conveniente aplicar una rutina al discapacitado hasta que se adapte a la nueva situación. Asimismo, es conveniente que el paciente tenga una actitud positiva y de optimismo para aprender nuevas habilidades compensatorias, añadiendo el factor de no rechazar ninguna ayuda, ni depender excesivamente de los demás. En otras palabras, debe existir un equilibrio en su tratamiento con el objetivo de promover en su persona una sensación de independencia y autonomía. También es trascendente el desarrollo en la rehabilitación de estrategias de comunicación, como solicitudes de aclaración y estrategias de conversación, abordando las opiniones personales y los sentimientos de los discapacitados en los programas de intervención. Por último, como sugiere Dahlin, un programa educativo para la salud es posible que fuera efectivo y beneficioso para adultos de edad avanzada con pérdida sensorial dual. Por lo tanto, la rehabilitación requiere un concepto de actuación amplio e incorporar un enfoque multidisciplinario.

 

En definitiva, el presente estudio ha puesto de relieve el vínculo entre la pérdida sensorial y el proceso de envejecimiento, la disminución del rendimiento de la comunicación y un funcionamiento psicosocial deficiente, añadiendo un breve itinerario sobre las diferentes prácticas de rehabilitación que deben tomarse ante tales casos.