Clinical assessment of patients with smell and taste disorders

ARTÍCULO COMENTADO POR: FUENSANTA TRIGUEROS MOLINA. ALUMNA DEL GRADO DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE (2016-2017). UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ DE ELCHE

 

Para evaluar las deficiencias olfativas y del gusto en el ser humano se ha propuesto el uso de los test clínicos para ayudar a establecer los diagnósticos adecuados por medio de diferentes pruebas. Estas sirven para comprobar los grados de alteración del trastorno, siendo más común la pérdida olfativa, debido a que un 80% del sabor de una comida es el resultado de la intervención del  sentido del olfato. Antes de realizar un tratamiento directo es necesaria una evaluación clínica del olfato del paciente y un examen físico, seguido de algunas directrices. La endoscopia nasal es especialmente útil para identificar las causas obstructivas de las pérdidas olfativas, donde se debe prestar atención a la permeabilidad de la hendidura olfatoria y del meato medio, o a la presencia de pólipos o tumores entre otros aspectos.

 

No obstante, dentro de los factores etiológicos olfativos los dos más comunes son: las pérdidas conductivas (obstrucción nasal y sinusal) y las pérdidas sensoriales (traumatismo craneal, exposición a toxinas, entre otras). Hay que señalar además la asociación de la disminución olfativa durante el envejecimiento, tras cirugía nasal o debida a trastornos psiquiátricos, como la depresión y la esquizofrenia.  Para medir su afectación y evaluar su capacidad existen dos pruebas olfativas principales, que a su vez, se subdividen en otras tantas: la primera comprende las pruebas psicofísicas. En este grupo se enmarcan las pruebas de umbral olfatorias, las pruebas de identificación de olores (UPSIT) o las pruebas interculturales de identificación de olores (CC-SIT, variante de la UPSIT). La segunda incluye las pruebas electrofisiológicas, como el electro-olfatograma (EOG) o los potenciales relacionados con el olor (OERP), especialmente utilizadas en investigación.

 

Por otro lado, coexisten diferentes  causas que pueden generar los trastornos del gusto, como infecciones virales, bacterianas, fúngicas o parasitarias de la mucosa oral, entre otras. Para evaluar este trastorno es necesario medir la capacidad del sentido del olfato y la calidad e intensidad del gusto. Se usan dos tipos de prueba: “Magnitud Matching” o prueba espacial, y  la electrogustrometría. Ahora bien, para concluir es necesario señalar que la pérdida del gusto se debe mayoritariamente a los trastornos del sentido del olfato; y seguidamente, que es esencial tener un diagnostico completo, tanto físico como neurológico del paciente, para saber qué tratamientos aplicar con el propósito de mejorar su trastorno.

 

Como visión crítica, se echa en falta cuatro campos en el trabajo: la aclaración de las ventajas y los inconvenientes de cada prueba, una comparación entre las pruebas más cualificadas y menos convenientes, la explicación del motivo de la utilización de diferentes métodos en el ámbito de la investigación o del diagnósticos y por último, exponer los resultados positivos o negativos en las pruebas particularmente en todos los ciclos de la vida del hombre: desde la niñez hasta la vejez.